| Desde el Otro lado del charco nuevamente |
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Desde El Otro Lado Del Charco
Estar en Colombia y la Samaria por un mes me renovó los aires por completo y me permitió compartir con mi gente y con mis recuerdos. Ahora nuevamente en Barcelona y miró atrás todo lo disfrutado y todo lo extrañado. Les dejo algunas de las historias que escribí mientras estuve por allá y las entregare semana tras semana. Así se vive por acá... En la inmensidad del cuarto suena la voz del mismo locutor de hace mil años mientras canta la habitual melodía de “en Olímpica Stereo desde septiembre se siente diciembre…”, mi mente medio dormida medio despierta procesa la información… que piedra yo no estaré por acá en diciembre. Abro los ojos con pereza, son las 8 AM, quisiera seguir durmiendo aprovechando las vacaciones pero la hiperactividad es una vaina jodida así que ¡¡¡ARRIBA¡¡.
Buenos días abuela, buenos días Mabel, buenos días viejo Torres buenos días todos… ¿que hay pa’ desayunar?, bollo limpio con queso y jugo de naranja… perfecto. Dos mordiscos y está listo todo. ¿Que haré hoy? Me pregunto mientras me doy un baño largo, concienzudo, el agua fría me limpia los pensamientos extraños del día anterior, el agua fría me refresca el calor constante que acompaña la jornada samaria desde que inicia hasta que termina. hasta collares hippies, un maremagno de personas que se rozan y se sienten. Paso por la Catedral, cada vez más vieja y cada más llamativa con su blanco característico. Un amigo me llama por mi nombre de una acera a la otra, lo saludo. “Aja compadre que mas de vainas, como va la vaina, que tal la familia, porque tan perdido, nombe ando por las Europas, nojoda verdad, si marica, nojoda que vaina buena, bueno quedamos así, a ver si nos tomamos unas frías, va pa’ esa, ok quedamos así. "Esas son las conversaciones que tengo con mis amigos ahora… conversaciones vacías, sin sabor, conversaciones sin ningún fin ni ningún inicio, los problemas que trae llevar tanto tiempo en una burbuja llamada BCN.
La estatua de Simón Bolívar del Parque Bolívar me ignora desde su pose altiva, caballo amenazante y sentimiento de soy el libertador…libertador de que, pobre pendejo. A un lado se sientan el combo de pensionados, su labor es sencilla: todos los días deben arreglar la ciudad, el país y el mundo, eso si, al final de la jornada deben desarmarlos todos de nuevo porque sino ¿qué harán al día siguiente? Enfoco mi vista, por fin me encuentro la esperada bahía, está más limpia, está más organizada, las obras para volverla peatonal la tienen un poco congestionada pero eso es lo de menos, al fondo -imponente- se alza el Morro.
Me he quedado dormido, dormido no, elevado en mis pensamientos y me vuelve a la realidad la bulla de los buses, la gritería de los vendedores y la sirena de un carro de bomberos que va a apagar un incendio…y que en ese momento apaga mis recuerdos. Visita mi blog El Armadillo en http://elarmadillobit.blogspot.com o mi videoblog El Armadillo TV en http://elarmadillo.wordpress.com |